El mostacero del papa
Traducción del francés por Constanza Eugenia Trujillo Amaya
Texto original de Alfred Jarry
Edición por Laura Rodríguez
Imagen: «Lady Godina’s Rout:–or– Peeping-Tom spying out Pope Joan, vide Fashionable Modesty» de James Gillray
Opereta bufa
En tres actos
Personajes
JANE OF EGGS, papisa bajo el nombre de Juan VIII.
EL GRAN MOSTACERO MACARO.
JOHN OF EGGS, embajador de Inglaterra.
LA CAMARERA SECRETA.
EL GRAN MULERO.
MAIN-FORTE DE COSTO, coronel de los zuavos pontificios.
EL EMBAJADOR DE BÉLGICA.
EL EMBAJADOR DE ALEMANIA.
EL CONSERJE DEL VATICANO.
EL GRAN PAPELERO.
EL CAPITÁN COOKS.
EMBAJADORES, CARDENALES, TURISTAS, MIEMBROS DEL EJÉRCITO DE SALVACIÓN, MULEROS, BULEROS, BATELEROS, GONDOLEROS, ZUAVOS PONTIFICIOS, GUARDIAS ESCOCESES, GUARDIAS SUIZOS, PEQUEÑOS MOSTACEROS DE LA CAPILLA SIXTINA, FIELES, BALLETS DE LAS VÍRGENES PRUDENTES Y DE LAS VÍRGENES NECIAS, BOTICARIOS INDIGNOS.
La escena es en Roma, en el año 8…
ACTO PRIMERO
Tocador del papa
PRIMERA ESCENA
EL PAPA, LA CAMARERA, EL GRAN MOSTACERO, EL GRAN MULERO, EL GRAN PAPELERO, PEQUEÑOS MOSTACEROS DE LA CAPILLA SIXTINA, DIVERSOS DIGNATARIOS.
El papa está al fondo sobre una especie de trono. La camarera lo viste.
CORO
¡Oh, Roma! Recibe en tu seno a
Juan VIII, nuestro
santo padre.
Quien, si lo tiene todo para ser santo,
Debe tenerlo todo para ser padre,
Espera,
Oh, Roma,
Que se muestre hombre,
¡Oh, Roma, recibe en tu seno
Al santo padre!
Gloria al santo padre,
¡Gloria al santo hombre!
EL MOSTACERO
Soy el Mostacero que se da aires de grandeza.
Gran maestro de ceremonias,
Condimento de ceremonias,
Pego
A todo, infinitas etiquetas.
Velo por el protocolo, Soy el Mostacero que se da aires de grandeza.
Impongo silencio a la multitud que parlotea,
Y, por ahora, digo que hay que vestirlo
Sin tardanza,
Pequeños críos,
De verdad, se lo digo,
Que lo vistan
¡Su santidad!
UN DIGNATARIO
Del tesoro de la basílica
¡Saquen la tiara auténtica!
EL GRAN PAPELERO
Usted es Pedro,
Sobre esta piedra
Deposite las llaves del paraíso:
Una, dos: son dos y no diez,
Miserere, de profundis,
Las llaves del apóstol san Pedro.
EL GRAN MULERO
He aquí, según la formula,
La mula donde se disimula
El pie, donde el pie está encerrado.
Estás encerrado a gusto,
¡Pie que se besa!
¡Mula, agita tus cascabeles!
Dancen, según la formula,
¡Dancen el paso de la mula!
CORO
Usted no va
Al paso
Aunque sus dos mulas, santo padre,
Hacen una linda pareja;
El trote
Sería demasiado…
¡Eh, no! No es demasiado.
Tintinea, mula,
Pues la utilidad de los galopes
Es la de sacudir los cascabeles.
Fin del paso de la mula.
LA CAMARERA
Danzó muy bien. Ese joven papa es extraordinario.
EL GRAN MULERO
El papa sabe hacer todo muy bien, es su oficio: Es infalible.
LA CAMARERA
¡TODO! Pienso que su santidad no se permite todo (suspiro). ¡Ella no es como sus predecesores con la gran camarera! (suspiro). Su carne es fuerte. Pero, después de todo, nuestro joven papa es encantador, y ni siquiera una mujer hubiera mostrado tanta gracia y agilidad.
ARIA
I
Pues, tiene todo de una papisa
Si no tiene nada de un papa, creo.
Es preciso que mi virtud confiese
Que tuve tres papas muertos… sobre mis espaldas.
Este, virgen y sin emoción,
De mejilla rosada, joven imberbe,
Y el pudor que se espanta.
¿Es un papa?
¿Es una papisa?
II
Yo, la camarera secreta,
Este joven papa tenebroso
No me acepta en su baño
Se esconde como un leproso,
Se esconde como un enamorado.
No he visto sino su cabellera
Y, cuando bendice, su mano pura.
¿Es un papa? ¿Es una papisa?
EL MOSTACERO
¡Hija mía, usted merecería la excomunión! Pero, por fortuna para usted, no sabe los que dice. Ninguna mujer entra en el conclave de los cardenales, y es demasiado ya tolerar una camarera aquí. Ha pasado mucho tiempo desde esas absurdas leyendas de papisas. En nuestro siglo de progreso, en el siglo IX, la ceremonia que se prepara es realmente superflua.
LA CAMARERA
¡Ah sí, la Silla!
EL MOSTACERO
Digo superfluo, pero como gran mostacero, es decir gran maestro de todas las ceremonias, tengo que velar por que todas las formalidades se respeten tanto mejor, cuanto más superfluas son.
ARIA
La Silla,
No le disgusta,
Está, como corresponde,
La sede,
La Santa Sede,
Bajo los auspicios del Sacro Colegio,
Donde se sienta el papa.
Es un nimbo, una aureola,
Con el que se cubre al reverso.
La caballista de alta escuela
Así perfora el aro.
Se lo digo sin segundas intenciones,
Es en dos palabras una silla hueca,
Brocal del pozo de la verdad,
Lente de la infalibilidad.
Veamos si el santo padre
Tiene todo para ser padre.
La Silla,
No le disgusta (etc.).
El coro retoma el refrán,
Salida general. Se quedan la papisa y el mostacero.
ESCENA II
JANE, EL MOSTACERO
EL MOSTACERO
¡Uf! Tomó tiempo, pero este traje te sienta de maravilla y estás encantadora con ese disfraz.
JANE
¿Te parece? A mí, me parece que da calor.
Entonces, ¿ya podemos dejar todo esto?
EL MOSTACERO
¿Te pusiste un corsé? ¡Es muy imprudente!
ARIA
Un corsé, es muy imprudente;
Nadie escapa a las miradas escépticas:
Un corsé, utilizado por el papa,
¡Un corsé, es sin precedente!
JANE, sobre las rodillas del mostacero
Es tu maldita silla la que es una imprudencia.
¡Ahí! (vocalizando) la la la la la la la la…
No es mi corsé lo que verán.
EL MOSTACERO
¡Uf! Se nos ocurrirá algo en el último momento.
JANE
¡Tus inventos son geniales! Cuando se rapta a una inglesa y a una mujer aún casada, al principio, la idea de esconderla, de convertirla en papa puede parecer divertida. Comencé pensando que era elegante. Demuestra que tienes excelentes relaciones.
EL MOSTACERO
Se hace lo que se puede.
JANE
Y sabes, entonces, no tienes nada que decir. Yo te nombré gran mostacero. Eso te convierte, a pesar de todo, en mi primer gran dignatario y de esa manera te tengo siempre a mano.
EL MOSTACERO
¡Querida, qué honor!
JANE
¡Oye! ¿No podrías cancelar la ceremonia de la Silla? Me molesta.
EL MOSTACERO
Gracias por esta buena nueva.
La besa.
JANE
Entonces, la Silla, ¿asunto resuelto?
EL MOSTACERO
Eso, nunca. Faltaría a todos mis deberes.
JANE
¡Tus deberes! Su deber, señor, es ser mi amante y obedecerme a pie juntillas. Así que, en cuanto a la Silla, ¿no estás celoso?
Un tiempo
Entonces… ponle una tapa.
EL MOSTACERO
Está prohibido. ¿Y, además, qué importa? Soy yo quien mira.
JANE
¿Tan solo tú?
EL MOSTACERO, aparte.
Tranquilicémosla.
Para Jane.
¡Tan solo yo!
JANE
No está bien.
EL MOSTACERO, levantándose furioso.
¡A lo mejor te gustaría que hubiera otros!
JANE
No dije: muchos otros.
EL MOSTACERO
¡Sánchez, señora, que conmigo es suficiente!
¡Y que estoy harto! Pensar que me vi forzado, por miedo a un accidente, a no dejarle a un oficial del sexo al cual pertenezco: ¡qué bien habría sido si el papa hubiera poblado el Vaticano de niños de los que él habría sido la madre! ¡No, señora, nadie mirará, excepto yo!
JANE
Está bien. No te enojes.
EL MOSTACERO
No me enojo.
JANE
Ven a besarme.
EL MOSTACERO, besando a la papisa.
¡Vaya…! Y, además, es divertido besar al papa en un sitio diferente a la mula.
JANE
¡Te creo!
EL MOSTACERO
Estás mejor de papa que de inglesa.
JANE
¡Amor mío!
JANE, EL MOSTACERO, juntos.
I
Pensemos solo en nuestro amor.
Nuestro deleite perpetuo
Parece siempre tener un solo día,
Y la púrpura cardenalicia
Te
daba un aspecto menos soberano,
Me
Querido mío,
que ese amarillo canario.
Querida mía,
II
Papisa Jeanne mi
papado
Querida Jeanne, tu
Reina como dueña del mundo
Como reinaba mi
belleza
tu
El oro de mi
……………..cabellera rubia.
.…………tu
Siempre tuve
por el travesti
Usted tiene
Un gusto que no he negado.
III
Te acuerdas
cuando bajo los roofs,
Me acuerdo
En las cabinas de los navíos,
Paseaba mis
waterproofs
Paseabas tus
¿Te acuerdas
de nuestros delirios?
Me acuerdo
Me acuerdo
……………del velo verde
¿Te acuerdas
Que te
ocultaba el cielo descubierto?
Que me
IV
Mujer coqueta o padre santo,
Quien que yo
…………sea, romana, inglesa
Quien que tú
………………………tu
El amor que ardía en ……seno
mi
Yo, lo declaro
ante la Silla,
Tú, lo confesarás
Burlémonos de lo que se verá,
¡El amor no cambiará!
EL MOSTACERO
Es encantador todo eso. Pero lo que todavía me preocupa es tu marido. ¿Si viene a Roma?
JANE
Él no me reconocerá más que los otros. Y, además, no vendrá. Es un inglés. Me decía: «Jane, I love you». ¡Qué imbécil! Los ingleses, eso se queda en Inglaterra, del otro lado del agua.
EL MOSTACERO
¡Pero no! Para empezar, todos los caminos llevan a Roma, lo que explica la afluencia aquí. Además, las fiestas de la ceremonia, de tu ceremonia han atraído a turistas de todas las nacionalidades. Los hoteles amoblados están por las nubes. Hay muchos más turistas ingleses que turistas de otros países. La estadística está ahí, señora: si hay novecientos noventa y nueve ingleses por cada mil extranjeros, hay mil posibilidades de novecientos noventa y nuevo de que uno de esos ingleses sea su marido (aparte). Creo que me he equivocado, pero eso la impresiona.
JANE
Pero, en realidad, tienes razón. ¡Está en Roma! Vi a un hombre en la procesión, desde abajo de mi baldaquín, un hombre con un traje a cuadros, de patillas rojizas, que me miraba. ¡Reconocí sus lentes! ¡Es Él!
EL MOSTACERO
¡Ah! ¿Exageras…!
Aparte.
¡Va a enfermarse! ¡No es el momento! (en voz alta). Defendámonos de él. Tomemos precauciones.
JANE
¡Ah, sí!
EL MOSTACERO
¡Tengo una idea!
JANE
¡Es asombroso!
EL MOSTACERO
¿Eh?
JANE
Dije: ¡Ya era hora!
EL MOSTACERO
Voy a cerrar…
JANE
¿La Santa Sede?
EL MOSTACERO
¡Claro que no! Te repito que está prohibidlo. Voy a cerrar todas las puertas del Vaticano. ¡Nadie entrará aquí!
JANE
¿Nadie?
EL MOSTACERO
Nadie.
JANE
¿Y la lechera? ¿Y la vendedora de artículos de tocador? ¿Y la pamplina para los pajaritos? ¿Y todos los proveedores?
EL MOSTACERO
No entrarán otros proveedores, señora, más que los embajadores de las potencias extranjeras. Y para que no entren muchos, les haremos pagar un derecho de entrada. Pasarán por el torniquete del museo.
JANE
Oye, ¿pronto van a volver, tus muleros, mostaceros y otros grandes papeleros?
EL MOSTACERO, sacando su reloj.
En seis minutos. Voy a llamar, de momento sin cable, en espera de que se invente uno, las órdenes para la entrada de los embajadores.
JANE
¡Eso es! Que no metan mis monedas en el torniquete, en mi corte no tienen curso.
EL MOSTACERO, después de haber llamado desde un rincón.
Ahora, vístete. Los dignatarios van a venir.
JANE
¡Ah, maldición!
Mientras el mostacero viste a la papisa, ellos retoman la última copla del dúo.
Opérette Bouffe
En trois Actes
PERSONNAGES
JANE OF EGGS, papesse sous le nom de Jean VIII.
LE GRAND MOUTARDIER MACARO.
JOHN OF EGGS, ambassadeur d’Angleterre.
LA CAMERIERE SECRETE.
LE GRAND MULETIER.
MAIN-FORTE DE COSTO, colonel des zouaves pontificaux.
L’AMBASSADEUR DE BELGIQUE.
L’AMBASSADEUR D’ALLEMAGNE.
LE CONCIERGE DU VATICAN.
LE GRAND PAPETIER.
LE CAPITAINE COOKS.
AMBASSADEURS, CARDINAUX, TOURISTES, SALUTISTES, MULETIERS, PORTE-BULLES, BATONNIERS, GONDOLIERS, ZOUAVES PONTIFICAUX, GARDES ECOSSAIS, GARDES SUISSES, PETITS MOUTARDIERS DE LA CHAPELLE SIXTINE, FIDELES, BALLETS DES VIERGES SAGES ET DES VIERGES FOLLES, APOTHICAIRES INDIGNES.
La scène est à Rome, en l’an 8…
ACTE PREMIER
Cabinet de toilette du pape
SCENE PREMIÈRE
LE PAPE, LA CAMERIERE, LE GRAND MOUTARDIER, LE GRAND MULETIER, LE GRAND PAPETIER, PETITS MOUTARDIERS DE LA CHAPELLE SIXTINE, DIGNITAIRES DIVERS.
Le Pape est dans le fond sur un sorte de trône. La Camérière l’habille.
CHŒURO
Rome ! reçois dans ton sein
Jean Huitième, notre
Saint Père,Qui, s’il a tout pour être saint,
Doit avoir tout pour être père.
Espère,
O Rome,
Qu’il se montre homme.
O Rome, reçois dans ton sein
Le Saint Père!
Gloire au Saint Père,
Gloire au saint homme!
LE MOUTARDIER
Je suis le Moutardier qui se pousse du col.
Grand maître des cérémonies,
Condiment des cérémonies,
Je colle
Sur tout des étiquettes infinies.
Je veille au protocole,
Je suis le Moutardier qui se pousse du col.
J’impose silence à la foule qui babille,
Et pour l’instant je dis qu’il faut que l’on
habille
Sans retard,
Petits moutards,
Je vous le dis en vérité,
Que l’on habille
Sa Sainteté!
UN DIGNITAIRE
Du trésor de la basilique
Sortez la tiare authentique!
LE GRAND PAPETIER
Vous êtes Pierre,
Sur cette pierre
Posez les clefs du paradis:
Un’, deux : elles sont deux et non pas dix,
Miserere, de profundis,
Les clefs de l’apôtre saint Pierre.
LE GRAND MULETIER
Voici, selon la formule,
La mule où se dissimule
Le pied, où le pied est clos.
Sois clos à l’aise,
Pied que l’on baise!
¡Mule, agite tes grelots!
Dansez, selon la formule,
Dansez le pas de la mule!
CHŒUR
Vous n’allez pas
Au pas
Quoiqu’vos deux mul’s, Saint Père,
Fass’nt joliment la paire;
Le trot
Ce serait trop…
Hé non ! ce n’est pas trop.
Tintinnabule, mule,
Car l’utilité des galops
C’est de secoueur les grelots.
Fin du pas de la mule.
LA CAMÉRIÈRE
Il a fort bien dansé. Ce jeune pape est extraordinaire.
LE GRAND MULETIER
Le pape sait tout faire très bien, c’est son métier : Il est infaillible.
LA CAMÉRIÈRE
TOUT ! Je pense que Sa Sainteté ne se permet pas tout (Soupir). Elle n’est point comme ses prédécesseurs avec la grande camérière (Soupir) ! Sa chair est forte. Mais, enfin, notre jeune pape est charmant, et une femme même n’eût pas montré tant de grâce et de légèreté.
AIR
I
Car il a tout d’une papesse
S’il n’a rien d’un pape, je crois.
Il faut que ma vertu confesse
Que j’eus trois papes morts… sur moi.
Celui-ci, vierge et sans émoi,
À rose joue, imberbe bouche,
Et la pudeur qui s’effarouche.
Est-ce un pape? Est-ce
Une papesse ?
II
Moi, la camérière secrète,
Ce jeune pape ténébreux
Ne m’admet point à sa toilette
Il se cache comme un lépreux,
Se cache comme un amoureux.
Je n’ai vu que sa chevelure
Et, quand il bénit, sa main pure.
Est-ce un pape? Est-ce
Une papesse?
LE MOUTARDIER
Ma fille, vous mériteriez
l’excommunication! mais, heureusement pour
vous, vous ne savez pas ce que vous dites. Il
n’entre pas de femme dans le conclave des
cardinaux et c’est déjà trop de tolérer une
camérière ici. Il s’est écoulé bien des temps
depuis ces absurdes légendes de papesses. En
notre siècle de progrès, au IXème siècle, la
cérémonie qui se prépare est vraiment
superflue.
LA CAMÉRIÈRE
Ah oui, la Chaise!
LE MOUTARDIER
Je dis superflue, mais comme Grand Moutardier, c’est-á-dire grand maître de toutes les cérémonies, je dois veiller à ce que toutes
les formalités soient d’autant mieux observées qu’elles sont plus superflues.
AIR
La Chaise,
Ne vous déplaise,
Est, comme il sied,
Le siège,
Le Saint-Siège,
Sous les auspices du Sacré Collège,
Où le pape s’assied.
C’est un nimbe, une auréole,
Dont il se coiffe au verso.
L’écuyère en haute école
Ainsi perce le cerceau.
Je vous le dis sans arrière -pensée,
C’est en deux mots une chaise percée,
Margelle du puits de la vérité,
Lunette de l’infaillibilité.
On y voit si le Saint Père
A bien tout pour être père.
La Chaise,
Ne vous déplaise (etc.).
Le chœur reprend le refrain,
Sortie générale. Restent la Papesse et le Moutardier.
SCÈNE II
JANE, LE MOUTARDIER
LE MOUTARDIER
Ouf ! Ça a été long, mais ce costume te sied à ravir et tu es charmante dans ce travesti.
JANE
Tu trouves? Moi, je trouve que ça fait chaud.
Alors, maintenant, on peut poser tout ça?
LE MOUTARDIER
Tu as mis un corset? C’est très imprudent!
AIR
Un corset, c’est très imprudent;
Aux yeux sceptiques, nul n’échappe:
Un corset, porté par le pape,
Un corset, c’est sans précédent!
JANE, sur les genoux du Moutardier
C’est ta diable de chaise qui est une imprudence. Là… (Vocalisant) la la la la la la la la…
C’est pas mon corset qu’on verra.
LE MOUTARDIER
Peuh ! On inventera quelque chose au dernier moment.
JANE
Elles sont chouettes tes inventions. Quand on enlève une Anglaise et une femme mariée encore, ça peut paraître drôle d’abord d’avoir l’idée, pour la cacher, de la mettre pape. J’ai commencé par trouver ça très chic. Ça prouve que tu as de belles relations.
LE MOUTARDIER
On fait ce qu’on peut.
JANE
Et puis, tu sais, t’as rien à dire. Je t’ai nommé Grand Moutardier. Ça te fait tout de même mon premier grand dignitaire et comme ça je t’ai toujours sous la main.
LE MOUTARDIER
Ma chérie, quel honneur!
JANE
Dis donc ! Tu pourrais pas supprimer la
cérémonie de la Chaise ? Ça m’embête.
LE MOUTARDIER
Merci pour cette bonne parole.
Il l’embrasse.
JANE
Alors, la Chaise, c’est rasibus?
LE MOUTARDIER
Ça, jamais. Je manquerais à tous mes devoirs.
JANE
Tes devoirs ! Votre devoir, Monsieur, c’est d’être mon amant et d’être prêt au doigt et à l’œil. Ainsi, pour la Chaise, t’est pas jaloux?
Un temps
Alors… mets y un couvercle.
LE MOUTARDIER
C’est défendu. Et puis qu’est-ce que ça fait? C’est moi qui regarde.
JANE
Toi tout seul?
E MOUTARDIER, à part.
Rassurons-la.
À Jane.
Moi tout seul!
JANE
C’est pas terrible.
LE MOUTARDIER, se levant furieux.
Tu voudrais sans doute qu’il y en eût d’autres!
JANE
J’ai pas dit: beaucoup d’autres.
LE MOUTARDIER
Sanchez, Madame, que moi seul c’est assez! Et que j’en ai assez! Dire que j’ai été obligé, de peur d’accident, de ne pas laisser auprès de vous d’officier du sexe auquel j’appartiens : ça aurait fait du joli si le Pape avait peuplé le Vatican de petits enfants dont il aurait été la mère! Non, Madame, personne ne regardera, que moi!
JANE
C’est bien. Faut pas te fâcher.
LE MOUTARDIER
Je ne me fâche pas.
JANE
Viens m’embrasser.
LE MOUTARDIER, embrassant la papesse.
Tiens!… Et puis c’est amusant d’embrasser
le Pape ailleurs que sur sa mule.
JANE
J’te crois!
LE MOUTARDIER
Tu es mieux en Pape qu’en Anglaise.
JANE
Mon amour!
JANE, LE MOUTARDIER, ensemble.
I
Ne pensons plus qu’à notre amour.
Notre perpétuel délice
Semble toujours n’avoir qu’un jour,
Et la pourpre cardinalice
Te
donnait l’air moins souverain,
Me
Mon cher,
que ce jaune serin.
Ma chèr’,
II
Papess’ Jeanne ma
papauté
Chère Jeanne, ta
Règne en maîtresse sur le monde
Ainsi qu’y régnait ma
beauté
ta
L’or de ma
……………chevelure blonde.
taJ’eus toujours
pour le travesti
Vous avez
Un goût qui ne s’est démenti.
III
Te souvient-il
quand sous les roofs,
Il m’en souvient
Dans les cabines des navires,
Je promenais mes
waterproofs
Tu promenais tes
Te souvient-il
de nos délires?
Il me souvient
Il me souvient
du voile vert
Te souvient-il
Qui te
cachait le ciel ouvert?
Qui me
IV
Femme coquette ou Père Saint,
Qui que je
sois, Romaine, Anglaise
Qui que tu
ton
L’amour qui brûlait dans sein
mon
Je le déclare
avant la Chaise,
Tu l’avoûras
Moquons-nous de qu’on verra,
C’n’est pas l’amour qui changera!
LE MOUTARDIER
Tout ça c’est charmant. Mais ce qui m’inquiète toujours c’est ton mari. S’il vient à Rome?
JANE
Il ne me reconnaîtra pas plus que les autres. Et puis, il ne viendra pas. C’est un Anglais. Il me disait : «Jane, I love you». Quel imbécile ! Les Anglais, ça reste en Angleterre, de l’autre côté de l’eau.
LE MOUTARDIER
Mais non! D’abord tous les chemins mènent à Rome, ce qui explique l’affluence ici. En outre, les fêtes de la cérémonie, de ta cérémonie ont attiré des touristes de toutes les nationalités. Les hôtels meublés sont hors de prix. Il y a beaucoup plus de touristes anglais que de touristes d’autres pays. La statistique est là, Madame: s’il y a neuf cent quatre-vingt-dix-neuf Anglais sur mil étrangers, il y a mille chances sur neuf cent quatre-vingt-dix-neuf que l’un de ces Anglais soit votre mari. (À part) Je crois que je me suis trompé, mais ça l’impressionne.
JANE
Mais, au fait, tu as raison. Il est à Rome! J’ai vu un homme à la procession, de dessous mon dais, un homme en complet à carreaux, à favoris roux, qui me regardait. J’ai reconnu son lorgnon! C’est Lui!
LE MOUTARDIER
Ah ! Tu exagères !…
À part.
Elle va se trouver mal ! C’est pas le moment !…(Haut.) Défendons-nous contre lui. Prenons des précautions.
JANE
Ah! oui!
LE MOUTARDIER
J’ai une idée!
JANE
C’est étonnant!
LE MOUTARDIER
Hein?
JANE
Je dis: c’est pas trop tôt!
LE MOUTARDIER
Je vais fermer…
JANE
Le Saint-Siège?
LE MOUTARDIER
Non pas! Je te répète que c’est défendu. Je vais fermer toutes les portes du Vatican. Personne n’entrera ici!
JANE
Personne?
LE MOUTARDIER
Personne.
JANE
Et la laitière? Et la marchande à toilette? Et la manucure? Et le mouron pour les petits oiseaux? Et tous les fournisseurs?
LE MOUTARDIER
Il n’entrera d’autres fournisseurs, Madame, que les ambassadeurs des puissances étrangères. Et pour qu’il n’en entre pas trop on leur fera payer un droit d’entrée. Ils passeront par le tourniquet du musée.
JANE
Dis donc, ils vont bientôt revenir, tes muletiers, moutardiers et autres grands papetiers?
LE MOUTARDIER, tirant sa montre.
Dans six minutes. Je vais téléphoner, sans fil provisoirement en attendent qu’on en invente, les ordres pour l’entrée des ambassadeurs.
JANE
C’est ça! Qu’ils ne donnent pas au tourniquet mes propres pièces, à ma cour ça n’a pas cours.
LE MOUTARDIER, après avoir téléphoné dans un coin.
Maintenant, rhabille-toi. Les dignitaires vont venir.
JANE
Ah! zut!
Pendant que le Moutardier rhabille la Papesse, ils reprennent le dernier couplet du duo.
(Tomado de la base de datos de la BnF, Gallica)
Opérette Bouffe
En trois Actes
PERSONNAGES
JANE OF EGGS, papesse sous le nom de Jean VIII.
LE GRAND MOUTARDIER MACARO.
JOHN OF EGGS, ambassadeur d’Angleterre.
LA CAMERIERE SECRETE.
LE GRAND MULETIER.
MAIN-FORTE DE COSTO, colonel des zouaves pontificaux.
L’AMBASSADEUR DE BELGIQUE.
L’AMBASSADEUR D’ALLEMAGNE.
LE CONCIERGE DU VATICAN.
LE GRAND PAPETIER.
LE CAPITAINE COOKS.
AMBASSADEURS, CARDINAUX, TOURISTES, SALUTISTES, MULETIERS, PORTE-BULLES, BATONNIERS, GONDOLIERS, ZOUAVES PONTIFICAUX, GARDES ECOSSAIS, GARDES SUISSES, PETITS MOUTARDIERS DE LA CHAPELLE SIXTINE, FIDELES, BALLETS DES VIERGES SAGES ET DES VIERGES FOLLES, APOTHICAIRES INDIGNES.
La scène est à Rome, en l’an 8…
ACTE PREMIER
Cabinet de toilette du pape
SCENE PREMIÈRE
LE PAPE, LA CAMERIERE, LE GRAND MOUTARDIER, LE GRAND MULETIER, LE GRAND PAPETIER, PETITS MOUTARDIERS DE LA CHAPELLE SIXTINE, DIGNITAIRES DIVERS.
Le Pape est dans le fond sur un sorte de trône. La Camérière l’habille.
CHŒURO
Rome ! reçois dans ton sein
Jean Huitième, notre
Saint Père,Qui, s’il a tout pour être saint,
Doit avoir tout pour être père.
Espère,
O Rome,
Qu’il se montre homme.
O Rome, reçois dans ton sein
Le Saint Père!
Gloire au Saint Père,
Gloire au saint homme!
LE MOUTARDIER
Je suis le Moutardier qui se pousse du col.
Grand maître des cérémonies,
Condiment des cérémonies,
Je colle
Sur tout des étiquettes infinies.
Je veille au protocole,
Je suis le Moutardier qui se pousse du col.
J’impose silence à la foule qui babille,
Et pour l’instant je dis qu’il faut que l’on
habille
Sans retard,
Petits moutards,
Je vous le dis en vérité,
Que l’on habille
Sa Sainteté!
UN DIGNITAIRE
Du trésor de la basilique
Sortez la tiare authentique!
LE GRAND PAPETIER
Vous êtes Pierre,
Sur cette pierre
Posez les clefs du paradis:
Un’, deux : elles sont deux et non pas dix,
Miserere, de profundis,
Les clefs de l’apôtre saint Pierre.
LE GRAND MULETIER
Voici, selon la formule,
La mule où se dissimule
Le pied, où le pied est clos.
Sois clos à l’aise,
Pied que l’on baise!
¡Mule, agite tes grelots!
Dansez, selon la formule,
Dansez le pas de la mule!
CHŒUR
Vous n’allez pas
Au pas
Quoiqu’vos deux mul’s, Saint Père,
Fass’nt joliment la paire;
Le trot
Ce serait trop…
Hé non ! ce n’est pas trop.
Tintinnabule, mule,
Car l’utilité des galops
C’est de secoueur les grelots.
Fin du pas de la mule.
LA CAMÉRIÈRE
Il a fort bien dansé. Ce jeune pape est extraordinaire.
LE GRAND MULETIER
Le pape sait tout faire très bien, c’est son métier : Il est infaillible.
LA CAMÉRIÈRE
TOUT ! Je pense que Sa Sainteté ne se permet pas tout (Soupir). Elle n’est point comme ses prédécesseurs avec la grande camérière (Soupir) ! Sa chair est forte. Mais, enfin, notre jeune pape est charmant, et une femme même n’eût pas montré tant de grâce et de légèreté.
AIR
I
Car il a tout d’une papesse
S’il n’a rien d’un pape, je crois.
Il faut que ma vertu confesse
Que j’eus trois papes morts… sur moi.
Celui-ci, vierge et sans émoi,
À rose joue, imberbe bouche,
Et la pudeur qui s’effarouche.
Est-ce un pape? Est-ce
Une papesse ?
II
Moi, la camérière secrète,
Ce jeune pape ténébreux
Ne m’admet point à sa toilette
Il se cache comme un lépreux,
Se cache comme un amoureux.
Je n’ai vu que sa chevelure
Et, quand il bénit, sa main pure.
Est-ce un pape? Est-ce
Une papesse?
LE MOUTARDIER
Ma fille, vous mériteriez
l’excommunication! mais, heureusement pour
vous, vous ne savez pas ce que vous dites. Il
n’entre pas de femme dans le conclave des
cardinaux et c’est déjà trop de tolérer une
camérière ici. Il s’est écoulé bien des temps
depuis ces absurdes légendes de papesses. En
notre siècle de progrès, au IXème siècle, la
cérémonie qui se prépare est vraiment
superflue.
LA CAMÉRIÈRE
Ah oui, la Chaise!
LE MOUTARDIER
Je dis superflue, mais comme Grand Moutardier, c’est-á-dire grand maître de toutes les cérémonies, je dois veiller à ce que toutes
les formalités soient d’autant mieux observées qu’elles sont plus superflues.
AIR
La Chaise,
Ne vous déplaise,
Est, comme il sied,
Le siège,
Le Saint-Siège,
Sous les auspices du Sacré Collège,
Où le pape s’assied.
C’est un nimbe, une auréole,
Dont il se coiffe au verso.
L’écuyère en haute école
Ainsi perce le cerceau.
Je vous le dis sans arrière -pensée,
C’est en deux mots une chaise percée,
Margelle du puits de la vérité,
Lunette de l’infaillibilité.
On y voit si le Saint Père
A bien tout pour être père.
La Chaise,
Ne vous déplaise (etc.).
Le chœur reprend le refrain,
Sortie générale. Restent la Papesse et le Moutardier.
SCÈNE II
JANE, LE MOUTARDIER
LE MOUTARDIER
Ouf ! Ça a été long, mais ce costume te sied à ravir et tu es charmante dans ce travesti.
JANE
Tu trouves? Moi, je trouve que ça fait chaud.
Alors, maintenant, on peut poser tout ça?
LE MOUTARDIER
Tu as mis un corset? C’est très imprudent!
AIR
Un corset, c’est très imprudent;
Aux yeux sceptiques, nul n’échappe:
Un corset, porté par le pape,
Un corset, c’est sans précédent!
JANE, sur les genoux du Moutardier
C’est ta diable de chaise qui est une imprudence. Là… (Vocalisant) la la la la la la la la…
C’est pas mon corset qu’on verra.
LE MOUTARDIER
Peuh ! On inventera quelque chose au dernier moment.
JANE
Elles sont chouettes tes inventions. Quand on enlève une Anglaise et une femme mariée encore, ça peut paraître drôle d’abord d’avoir l’idée, pour la cacher, de la mettre pape. J’ai commencé par trouver ça très chic. Ça prouve que tu as de belles relations.
LE MOUTARDIER
On fait ce qu’on peut.
JANE
Et puis, tu sais, t’as rien à dire. Je t’ai nommé Grand Moutardier. Ça te fait tout de même mon premier grand dignitaire et comme ça je t’ai toujours sous la main.
LE MOUTARDIER
Ma chérie, quel honneur!
JANE
Dis donc ! Tu pourrais pas supprimer la
cérémonie de la Chaise ? Ça m’embête.
LE MOUTARDIER
Merci pour cette bonne parole.
Il l’embrasse.
JANE
Alors, la Chaise, c’est rasibus?
LE MOUTARDIER
Ça, jamais. Je manquerais à tous mes devoirs.
JANE
Tes devoirs ! Votre devoir, Monsieur, c’est d’être mon amant et d’être prêt au doigt et à l’œil. Ainsi, pour la Chaise, t’est pas jaloux?
Un temps
Alors… mets y un couvercle.
LE MOUTARDIER
C’est défendu. Et puis qu’est-ce que ça fait? C’est moi qui regarde.
JANE
Toi tout seul?
E MOUTARDIER, à part.
Rassurons-la.
À Jane.
Moi tout seul!
JANE
C’est pas terrible.
LE MOUTARDIER, se levant furieux.
Tu voudrais sans doute qu’il y en eût d’autres!
JANE
J’ai pas dit: beaucoup d’autres.
LE MOUTARDIER
Sanchez, Madame, que moi seul c’est assez! Et que j’en ai assez! Dire que j’ai été obligé, de peur d’accident, de ne pas laisser auprès de vous d’officier du sexe auquel j’appartiens : ça aurait fait du joli si le Pape avait peuplé le Vatican de petits enfants dont il aurait été la mère! Non, Madame, personne ne regardera, que moi!
JANE
C’est bien. Faut pas te fâcher.
LE MOUTARDIER
Je ne me fâche pas.
JANE
Viens m’embrasser.
LE MOUTARDIER, embrassant la papesse.
Tiens!… Et puis c’est amusant d’embrasser
le Pape ailleurs que sur sa mule.
JANE
J’te crois!
LE MOUTARDIER
Tu es mieux en Pape qu’en Anglaise.
JANE
Mon amour!
JANE, LE MOUTARDIER, ensemble.
I
Ne pensons plus qu’à notre amour.
Notre perpétuel délice
Semble toujours n’avoir qu’un jour,
Et la pourpre cardinalice
Te
donnait l’air moins souverain,
Me
Mon cher,
que ce jaune serin.
Ma chèr’,
II
Papess’ Jeanne ma
papauté
Chère Jeanne, ta
Règne en maîtresse sur le monde
Ainsi qu’y régnait ma
beauté
ta
L’or de ma
……………chevelure blonde.
taJ’eus toujours
pour le travesti
Vous avez
Un goût qui ne s’est démenti.
III
Te souvient-il
quand sous les roofs,
Il m’en souvient
Dans les cabines des navires,
Je promenais mes
waterproofs
Tu promenais tes
Te souvient-il
de nos délires?
Il me souvient
Il me souvient
du voile vert
Te souvient-il
Qui te
cachait le ciel ouvert?
Qui me
IV
Femme coquette ou Père Saint,
Qui que je
sois, Romaine, Anglaise
Qui que tu
ton
L’amour qui brûlait dans sein
mon
Je le déclare
avant la Chaise,
Tu l’avoûras
Moquons-nous de qu’on verra,
C’n’est pas l’amour qui changera!
LE MOUTARDIER
Tout ça c’est charmant. Mais ce qui m’inquiète toujours c’est ton mari. S’il vient à Rome?
JANE
Il ne me reconnaîtra pas plus que les autres. Et puis, il ne viendra pas. C’est un Anglais. Il me disait : «Jane, I love you». Quel imbécile ! Les Anglais, ça reste en Angleterre, de l’autre côté de l’eau.
LE MOUTARDIER
Mais non! D’abord tous les chemins mènent à Rome, ce qui explique l’affluence ici. En outre, les fêtes de la cérémonie, de ta cérémonie ont attiré des touristes de toutes les nationalités. Les hôtels meublés sont hors de prix. Il y a beaucoup plus de touristes anglais que de touristes d’autres pays. La statistique est là, Madame: s’il y a neuf cent quatre-vingt-dix-neuf Anglais sur mil étrangers, il y a mille chances sur neuf cent quatre-vingt-dix-neuf que l’un de ces Anglais soit votre mari. (À part) Je crois que je me suis trompé, mais ça l’impressionne.
JANE
Mais, au fait, tu as raison. Il est à Rome! J’ai vu un homme à la procession, de dessous mon dais, un homme en complet à carreaux, à favoris roux, qui me regardait. J’ai reconnu son lorgnon! C’est Lui!
LE MOUTARDIER
Ah ! Tu exagères !…
À part.
Elle va se trouver mal ! C’est pas le moment !…(Haut.) Défendons-nous contre lui. Prenons des précautions.
JANE
Ah! oui!
LE MOUTARDIER
J’ai une idée!
JANE
C’est étonnant!
LE MOUTARDIER
Hein?
JANE
Je dis: c’est pas trop tôt!
LE MOUTARDIER
Je vais fermer…
JANE
Le Saint-Siège?
LE MOUTARDIER
Non pas! Je te répète que c’est défendu. Je vais fermer toutes les portes du Vatican. Personne n’entrera ici!
JANE
Personne?
LE MOUTARDIER
Personne.
JANE
Et la laitière? Et la marchande à toilette? Et la manucure? Et le mouron pour les petits oiseaux? Et tous les fournisseurs?
LE MOUTARDIER
Il n’entrera d’autres fournisseurs, Madame, que les ambassadeurs des puissances étrangères. Et pour qu’il n’en entre pas trop on leur fera payer un droit d’entrée. Ils passeront par le tourniquet du musée.
JANE
Dis donc, ils vont bientôt revenir, tes muletiers, moutardiers et autres grands papetiers?
LE MOUTARDIER, tirant sa montre.
Dans six minutes. Je vais téléphoner, sans fil provisoirement en attendent qu’on en invente, les ordres pour l’entrée des ambassadeurs.
JANE
C’est ça! Qu’ils ne donnent pas au tourniquet mes propres pièces, à ma cour ça n’a pas cours.
LE MOUTARDIER, après avoir téléphoné dans un coin.
Maintenant, rhabille-toi. Les dignitaires vont venir.
JANE
Ah! zut!
Pendant que le Moutardier rhabille la Papesse, ils reprennent le dernier couplet du duo.
Opereta bufa
En tres actos
Personajes
JANE OF EGGS, papisa bajo el nombre de Juan VIII.
EL GRAN MOSTACERO MACARO.
JOHN OF EGGS, embajador de Inglaterra.
LA CAMARERA SECRETA.
EL GRAN MULERO.
MAIN-FORTE DE COSTO, coronel de los zuavos pontificios.
EL EMBAJADOR DE BÉLGICA.
EL EMBAJADOR DE ALEMANIA.
EL CONSERJE DEL VATICANO.
EL GRAN PAPELERO.
EL CAPITÁN COOKS.
EMBAJADORES, CARDENALES, TURISTAS, MIEMBROS DEL EJÉRCITO DE SALVACIÓN, MULEROS, BULEROS, BATELEROS, GONDOLEROS, ZUAVOS PONTIFICIOS, GUARDIAS ESCOCESES, GUARDIAS SUIZOS, PEQUEÑOS MOSTACEROS DE LA CAPILLA SIXTINA, FIELES, BALLETS DE LAS VÍRGENES PRUDENTES Y DE LAS VÍRGENES NECIAS, BOTICARIOS INDIGNOS.
La escena es en Roma, en el año 8…
ACTO PRIMERO
Tocador del papa
PRIMERA ESCENA
EL PAPA, LA CAMARERA, EL GRAN MOSTACERO, EL GRAN MULERO, EL GRAN PAPELERO, PEQUEÑOS MOSTACEROS DE LA CAPILLA SIXTINA, DIVERSOS DIGNATARIOS.
El papa está al fondo sobre una especie de trono. La camarera lo viste.
CORO
¡Oh, Roma! Recibe en tu seno a
Juan VIII, nuestro
santo padre.
Quien, si lo tiene todo para ser santo,
Debe tenerlo todo para ser padre,
Espera,
Oh, Roma,
Que se muestre hombre,
¡Oh, Roma, recibe en tu seno
Al santo padre!
Gloria al santo padre,
¡Gloria al santo hombre!
EL MOSTACERO
Soy el Mostacero que se da aires de grandeza.
Gran maestro de ceremonias,
Condimento de ceremonias,
Pego
A todo, infinitas etiquetas.
Velo por el protocolo, Soy el Mostacero que se da aires de grandeza.
Impongo silencio a la multitud que parlotea,
Y, por ahora, digo que hay que vestirlo
Sin tardanza,
Pequeños críos,
De verdad, se lo digo,
Que lo vistan
¡Su santidad!
UN DIGNATARIO
Del tesoro de la basílica
¡Saquen la tiara auténtica!
EL GRAN PAPELERO
Usted es Pedro,
Sobre esta piedra
Deposite las llaves del paraíso:
Una, dos: son dos y no diez,
Miserere, de profundis,
Las llaves del apóstol san Pedro.
EL GRAN MULERO
He aquí, según la formula,
La mula donde se disimula
El pie, donde el pie está encerrado.
Estás encerrado a gusto,
¡Pie que se besa!
¡Mula, agita tus cascabeles!
Dancen, según la formula,
¡Dancen el paso de la mula!
CORO
Usted no va
Al paso
Aunque sus dos mulas, santo padre,
Hacen una linda pareja;
El trote
Sería demasiado…
¡Eh, no! No es demasiado.
Tintinea, mula,
Pues la utilidad de los galopes
Es la de sacudir los cascabeles.
Fin del paso de la mula.
LA CAMARERA
Danzó muy bien. Ese joven papa es extraordinario.
EL GRAN MULERO
El papa sabe hacer todo muy bien, es su oficio: Es infalible.
LA CAMARERA
¡TODO! Pienso que su santidad no se permite todo (suspiro). ¡Ella no es como sus predecesores con la gran camarera! (suspiro). Su carne es fuerte. Pero, después de todo, nuestro joven papa es encantador, y ni siquiera una mujer hubiera mostrado tanta gracia y agilidad.
ARIA
I
Pues, tiene todo de una papisa
Si no tiene nada de un papa, creo.
Es preciso que mi virtud confiese
Que tuve tres papas muertos… sobre mis espaldas.
Este, virgen y sin emoción,
De mejilla rosada, joven imberbe,
Y el pudor que se espanta.
¿Es un papa?
¿Es una papisa?
II
Yo, la camarera secreta,
Este joven papa tenebroso
No me acepta en su baño
Se esconde como un leproso,
Se esconde como un enamorado.
No he visto sino su cabellera
Y, cuando bendice, su mano pura.
¿Es un papa? ¿Es una papisa?
EL MOSTACERO
¡Hija mía, usted merecería la excomunión! Pero, por fortuna para usted, no sabe los que dice. Ninguna mujer entra en el conclave de los cardenales, y es demasiado ya tolerar una camarera aquí. Ha pasado mucho tiempo desde esas absurdas leyendas de papisas. En nuestro siglo de progreso, en el siglo IX, la ceremonia que se prepara es realmente superflua.
LA CAMARERA
¡Ah sí, la Silla!
EL MOSTACERO
Digo superfluo, pero como gran mostacero, es decir gran maestro de todas las ceremonias, tengo que velar por que todas las formalidades se respeten tanto mejor, cuanto más superfluas son.
ARIA
La Silla,
No le disgusta,
Está, como corresponde,
La sede,
La Santa Sede,
Bajo los auspicios del Sacro Colegio,
Donde se sienta el papa.
Es un nimbo, una aureola,
Con el que se cubre al reverso.
La caballista de alta escuela
Así perfora el aro.
Se lo digo sin segundas intenciones,
Es en dos palabras una silla hueca,
Brocal del pozo de la verdad,
Lente de la infalibilidad.
Veamos si el santo padre
Tiene todo para ser padre.
La Silla,
No le disgusta (etc.).
El coro retoma el refrán,
Salida general. Se quedan la papisa y el mostacero.
ESCENA II
JANE, EL MOSTACERO
EL MOSTACERO
¡Uf! Tomó tiempo, pero este traje te sienta de maravilla y estás encantadora con ese disfraz.
JANE
¿Te parece? A mí, me parece que da calor.
Entonces, ¿ya podemos dejar todo esto?
EL MOSTACERO
¿Te pusiste un corsé? ¡Es muy imprudente!
ARIA
Un corsé, es muy imprudente;
Nadie escapa a las miradas escépticas:
Un corsé, utilizado por el papa,
¡Un corsé, es sin precedente!
JANE, sobre las rodillas del mostacero
Es tu maldita silla la que es una imprudencia.
¡Ahí! (vocalizando) la la la la la la la la…
No es mi corsé lo que verán.
EL MOSTACERO
¡Uf! Se nos ocurrirá algo en el último momento.
JANE
¡Tus inventos son geniales! Cuando se rapta a una inglesa y a una mujer aún casada, al principio, la idea de esconderla, de convertirla en papa puede parecer divertida. Comencé pensando que era elegante. Demuestra que tienes excelentes relaciones.
EL MOSTACERO
Se hace lo que se puede.
JANE
Y sabes, entonces, no tienes nada que decir. Yo te nombré gran mostacero. Eso te convierte, a pesar de todo, en mi primer gran dignatario y de esa manera te tengo siempre a mano.
EL MOSTACERO
¡Querida, qué honor!
JANE
¡Oye! ¿No podrías cancelar la ceremonia de la Silla? Me molesta.
EL MOSTACERO
Gracias por esta buena nueva.
La besa.
JANE
Entonces, la Silla, ¿asunto resuelto?
EL MOSTACERO
Eso, nunca. Faltaría a todos mis deberes.
JANE
¡Tus deberes! Su deber, señor, es ser mi amante y obedecerme a pie juntillas. Así que, en cuanto a la Silla, ¿no estás celoso?
Un tiempo
Entonces… ponle una tapa.
EL MOSTACERO
Está prohibido. ¿Y, además, qué importa? Soy yo quien mira.
JANE
¿Tan solo tú?
EL MOSTACERO, aparte.
Tranquilicémosla.
Para Jane.
¡Tan solo yo!
JANE
No está bien.
EL MOSTACERO, levantándose furioso.
¡A lo mejor te gustaría que hubiera otros!
JANE
No dije: muchos otros.
EL MOSTACERO
¡Sánchez, señora, que conmigo es suficiente!
¡Y que estoy harto! Pensar que me vi forzado, por miedo a un accidente, a no dejarle a un oficial del sexo al cual pertenezco: ¡qué bien habría sido si el papa hubiera poblado el Vaticano de niños de los que él habría sido la madre! ¡No, señora, nadie mirará, excepto yo!
JANE
Está bien. No te enojes.
EL MOSTACERO
No me enojo.
JANE
Ven a besarme.
EL MOSTACERO, besando a la papisa.
¡Vaya…! Y, además, es divertido besar al papa en un sitio diferente a la mula.
JANE
¡Te creo!
EL MOSTACERO
Estás mejor de papa que de inglesa.
JANE
¡Amor mío!
JANE, EL MOSTACERO, juntos.
I
Pensemos solo en nuestro amor.
Nuestro deleite perpetuo
Parece siempre tener un solo día,
Y la púrpura cardenalicia
Te
daba un aspecto menos soberano,
Me
Querido mío,
que ese amarillo canario.
Querida mía,
II
Papisa Jeanne mi
papado
Querida Jeanne, tu
Reina como dueña del mundo
Como reinaba mi
belleza
tu
El oro de mi
……………..cabellera rubia.
.…………tu
Siempre tuve
por el travesti
Usted tiene
Un gusto que no he negado.
III
Te acuerdas
cuando bajo los roofs,
Me acuerdo
En las cabinas de los navíos,
Paseaba mis
waterproofs
Paseabas tus
¿Te acuerdas
de nuestros delirios?
Me acuerdo
Me acuerdo
……………del velo verde
¿Te acuerdas
Que te
ocultaba el cielo descubierto?
Que me
IV
Mujer coqueta o padre santo,
Quien que yo
…………sea, romana, inglesa
Quien que tú
………………………tu
El amor que ardía en ……seno
mi
Yo, lo declaro
ante la Silla,
Tú, lo confesarás
Burlémonos de lo que se verá,
¡El amor no cambiará!
EL MOSTACERO
Es encantador todo eso. Pero lo que todavía me preocupa es tu marido. ¿Si viene a Roma?
JANE
Él no me reconocerá más que los otros. Y, además, no vendrá. Es un inglés. Me decía: «Jane, I love you». ¡Qué imbécil! Los ingleses, eso se queda en Inglaterra, del otro lado del agua.
EL MOSTACERO
¡Pero no! Para empezar, todos los caminos llevan a Roma, lo que explica la afluencia aquí. Además, las fiestas de la ceremonia, de tu ceremonia han atraído a turistas de todas las nacionalidades. Los hoteles amoblados están por las nubes. Hay muchos más turistas ingleses que turistas de otros países. La estadística está ahí, señora: si hay novecientos noventa y nueve ingleses por cada mil extranjeros, hay mil posibilidades de novecientos noventa y nuevo de que uno de esos ingleses sea su marido (aparte). Creo que me he equivocado, pero eso la impresiona.
JANE
Pero, en realidad, tienes razón. ¡Está en Roma! Vi a un hombre en la procesión, desde abajo de mi baldaquín, un hombre con un traje a cuadros, de patillas rojizas, que me miraba. ¡Reconocí sus lentes! ¡Es Él!
EL MOSTACERO
¡Ah! ¿Exageras…!
Aparte.
¡Va a enfermarse! ¡No es el momento! (en voz alta). Defendámonos de él. Tomemos precauciones.
JANE
¡Ah, sí!
EL MOSTACERO
¡Tengo una idea!
JANE
¡Es asombroso!
EL MOSTACERO
¿Eh?
JANE
Dije: ¡Ya era hora!
EL MOSTACERO
Voy a cerrar…
JANE
¿La Santa Sede?
EL MOSTACERO
¡Claro que no! Te repito que está prohibidlo. Voy a cerrar todas las puertas del Vaticano. ¡Nadie entrará aquí!
JANE
¿Nadie?
EL MOSTACERO
Nadie.
JANE
¿Y la lechera? ¿Y la vendedora de artículos de tocador? ¿Y la pamplina para los pajaritos? ¿Y todos los proveedores?
EL MOSTACERO
No entrarán otros proveedores, señora, más que los embajadores de las potencias extranjeras. Y para que no entren muchos, les haremos pagar un derecho de entrada. Pasarán por el torniquete del museo.
JANE
Oye, ¿pronto van a volver, tus muleros, mostaceros y otros grandes papeleros?
EL MOSTACERO, sacando su reloj.
En seis minutos. Voy a llamar, de momento sin cable, en espera de que se invente uno, las órdenes para la entrada de los embajadores.
JANE
¡Eso es! Que no metan mis monedas en el torniquete, en mi corte no tienen curso.
EL MOSTACERO, después de haber llamado desde un rincón.
Ahora, vístete. Los dignatarios van a venir.
JANE
¡Ah, maldición!
Mientras el mostacero viste a la papisa, ellos retoman la última copla del dúo.
El mostacero del papa, del dramaturgo francés, Alfred Jarry (1873-1907), es una opereta bufa, publicada en el año de su fallecimiento; en una edición limitada. Se ha considerado una obra menor del autor, a quien se considera uno de los precursores del surrealismo francés, del teatro del absurdo y el creador de la patafísica, una forma de parodia de la ciencia. Uno de sus grandes títulos es: Ubú rey, una comedia satírica.
La obra, la única en no haber sido traducida al español, presenta grandes desafíos al traductor. Primero, debido a imprecisiones ortográficas y gramaticales, que no quedan del todo claras si son consecuencia de un error, un asunto de impresión, una forma de sátira velada a las formas o, en algunos casos, parte de la rima poética o, expresión de la corriente simbolista que lo caracterizó o, del absurdo del cual fue pionero. Como opereta bufa, la burla y la sátira «ligera» recorren las líneas de la pieza teatral, con intervalos musicales, poéticos y juegos de palabras. Para el traductor es muy desafiante. Es, desde mi punto de vista, parte de los textos «intraducibles», ya que es necesario sacrificar la rima, la musicalidad, para priorizar el sentido. Segundo, la publicación realizada por el propio autor presenta una grafía muy especial, característica de la corriente simbolista que él representó. He tratado de conservar al máximo la disposición estilística, no sin algunas dificultades que presentan los medios de los cuales dispongo. Tercero, la pieza teatral aborda la leyenda de la papisa Juana, que ha sido recreada por otros autores a lo largo de los tiempos y, también, llevada al cine. Sin embargo, hoy en día, tal y como está evolucionando la censura, se ha convertido en un tema tabú; difícil de considerar más allá del ámbito literario y artístico.
Constanza Eugenia Trujillo Amaya es antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia, PhD en Sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Máster en Literatura y escritura creativa del Centro de Cultura Casa Lamm de México. Realizó estudios doctorales en Literatura comparada en la Universidad Complutense de Madrid, y de Historia contemporánea en las Universidades de Ginebra y l’École de hautes études en sciences sociales de París. Ha estudiado idiomas, especialmente inglés y francés, en Europa. Ha sido docente en las universidades de los Andes y Javeriana de Bogotá, y en la Universidad Católica de Lima. En la actualidad escribe ficción, cuentos, relatos y ensayos literarios, además de dedicarse a la traducción literaria del inglés y francés al español.

