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Confesión

por Krystyna Dąbrowska, traducción de Katarzyna Mołoniewicz y Abel Murcia

Traducción del ucraniano por Katarzyna Mołoniewicz y Abel Murcia
Texto original de Krystyna Dąbrowska
Imagen: Pestka by Magdalena Wywrot, 2024

Tres de nosotras en el papel de curas.
Un recreo largo después de la clase de gimnasia. El vestuario.
Las chicas se agolpan en la cola, acaloradas
tras haber jugado al baloncesto o al balón prisionero,
chillan, compiten entre sí
sobre cuál de ellas tiene la conciencia más sucia.
Las sillas hacen de confesionarios.
Nos arrodillamos tras el respaldo.
Entran corriendo los chicos del vestuario de al lado,
y después, los críos de otros cursos.
El cole entero es un alboroto. Inventamos sobre la marcha
confesiones en lugar de confesar invenciones,
mentiras, culpas ante un hombre ajeno
tras la rejilla de una oscura garita.
La penitencia: mordisquear
frutos amargos de serbal,
un par, un puñado, todo según
la gravedad del pecado,
según lo verosímil de las falacias sobre fechorías,
nacidas de las conversaciones de los adultos, de la risa, de la invasión
de imágenes durante la modorra lectiva, del miedo,
cuando despiertas por la noche y miras
el cielo entre los bloques de viviendas.

¡Cuántos días así hubo! En el patio, carreras,
en el gimnasio, lanzamiento de balón medicinal,
y al otro lado de la pared una competición de historias, improvisadas
o cuidadosamente construidas de antemano.
Nos descubrieron. Nos reunieron a todos los alumnos.
La directora nos amonestó. El cura de la catequesis bramó:
¡os tendréis que confesar de esa confesión!

Spowiedź

Trzy z nas w roli księży.
Długa przerwa po wuefie. Przebieralnia.
Dziewczyny tłoczą się w kolejce, zgrzane
po grze w kosza, w dwa ognie,
przekrzykują się, licytują,
która ma więcej na sumieniu.
Krzesła to konfesjonały.
Klękamy przy oparciu.
Wpadają chłopcy z sąsiedniej przebieralni,
za nimi—dzieciaki z innych klas.
Szał w całej podstawówce. Gorączkowe
zmyślanie wyznań zamiast wyznawania zmyśleń,
kłamstw, win obcemu człowiekowi
za kratą ciemnej budki.
Pokuta: rozgryźć gorzkie
owoce jarzębiny,
kilka, garść, to zależy
jak ciężki grzech,
jak żywe bujdy o występkach, wyklute
z gadania dorosłych, ze śmiechu, z inwazji
obrazów podczas lekcyjnej śpiączki, z lęku,
kiedy budzisz się w nocy i patrzysz
w niebo między blokami.
Ile było takich dni: na boisku sprint,
w sali gimnastycznej rzut piłką lekarską,
a za ścianą wyścig na historie, improwizowane
lub kunsztownie ułożone wcześniej.
Nakryli nas. Skończyło się apelem,
naganą dyrektorki. Ksiądz katecheta grzmiał:
będziecie się spowiadać z tej spowiedzi!

(Tomado del poemario Ścieżki dźwiękowe [Bandas sonoras], 2018)

Spowiedź

Trzy z nas w roli księży.
Długa przerwa po wuefie. Przebieralnia.
Dziewczyny tłoczą się w kolejce, zgrzane
po grze w kosza, w dwa ognie,
przekrzykują się, licytują,
która ma więcej na sumieniu.
Krzesła to konfesjonały.
Klękamy przy oparciu.
Wpadają chłopcy z sąsiedniej przebieralni,
za nimi—dzieciaki z innych klas.
Szał w całej podstawówce. Gorączkowe
zmyślanie wyznań zamiast wyznawania zmyśleń,
kłamstw, win obcemu człowiekowi
za kratą ciemnej budki.
Pokuta: rozgryźć gorzkie
owoce jarzębiny,
kilka, garść, to zależy
jak ciężki grzech,
jak żywe bujdy o występkach, wyklute
z gadania dorosłych, ze śmiechu, z inwazji
obrazów podczas lekcyjnej śpiączki, z lęku,
kiedy budzisz się w nocy i patrzysz
w niebo między blokami.

Ile było takich dni: na boisku sprint,
w sali gimnastycznej rzut piłką lekarską,
a za ścianą wyścig na historie, improwizowane
lub kunsztownie ułożone wcześniej.
Nakryli nas. Skończyło się apelem,
naganą dyrektorki. Ksiądz katecheta grzmiał:
będziecie się spowiadać z tej spowiedzi!

Confesión

Tres de nosotras en el papel de curas.
Un recreo largo después de la clase de gimnasia. El vestuario.
Las chicas se agolpan en la cola, acaloradas
tras haber jugado al baloncesto o al balón prisionero,
chillan, compiten entre sí
sobre cuál de ellas tiene la conciencia más sucia.
Las sillas hacen de confesionarios.
Nos arrodillamos tras el respaldo.
Entran corriendo los chicos del vestuario de al lado,
y después, los críos de otros cursos.
El cole entero es un alboroto. Inventamos sobre la marcha
confesiones en lugar de confesar invenciones,
mentiras, culpas ante un hombre ajeno
tras la rejilla de una oscura garita.
La penitencia: mordisquear
frutos amargos de serbal,
un par, un puñado, todo según
la gravedad del pecado,
según lo verosímil de las falacias sobre fechorías,
nacidas de las conversaciones de los adultos, de la risa, de la invasión
de imágenes durante la modorra lectiva, del miedo,
cuando despiertas por la noche y miras
el cielo entre los bloques de viviendas.

¡Cuántos días así hubo! En el patio, carreras,
en el gimnasio, lanzamiento de balón medicinal,
y al otro lado de la pared una competición de historias, improvisadas
o cuidadosamente construidas de antemano.
Nos descubrieron. Nos reunieron a todos los alumnos.
La directora nos amonestó. El cura de la catequesis bramó:
¡os tendréis que confesar de esa confesión!

Katarzyna Mołoniewicz (nacida en Varsovia, Polonia), traductora, filóloga, reportera literaria. Tras iniciar sus estudios de Filología Española en la Universidad de Varsovia, se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Su vida profesional ha transcurrido, fundamentalmente, entre España y Polonia. Trabajó en los Institutos Cervantes de Varsovia y de Cracovia. Tras distintos escarceos lexicográficos como autora de diccionarios polaco-español, español-polaco, alguna que otra traducción del español al polaco y unas cuarenta traducciones de literatura polaca al español —que van desde la literatura infantil y juvenil , hasta la poesía, pasando por el reportaje literario, la novela, el cómic, el teatro, la ciencia ficción,…—, interpelada de alguna manera por la propia realidad decide ampliar su campo de acción y empieza a traducir y difundir también la literatura ucraniana al español.  Traduce en solitario o en pareja con Abel Murcia. Cuenta en su haber traductológico con obras, entre otros, de autores polacos como Wisława Szymborska, Stanisław Lem, Olga Tokarczuk, Ryszard Krynicki, Witold Szabłowski y de autores ucranianos como Iryna Shuvalova, Ostap Slyvynski, Kateryna Babkina. Mentora en el marco del programa CELA: Connecting Emerging Literary Artists.

Abel Murcia (nacido en 1961 en Vilanova i la Geltrú, España), poeta, traductor autor de diccionarios y de materiales de español como lengua extranjera. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona. Pasó casi cuarenta años en Polonia donde trabajó en las universidades de Łódź y Varsovia y en el Instituto Cervantes de cuyas sedes en Varsovia y en Cracovia sería director. Posteriormente asumiría la dirección del Instituto Cervantes de Moscú, en la actualidad dirige el Cervantes de Bucarest. Autor de ocho poemarios y traductor de más de una sesentena de libros del polaco al español, destacan sus traducciones —muchas de ellas en colaboración con el poeta, traductor y profesor mexicano Gerardo Beltrán y/o con Katarzyna Mołoniewicz—de Wisława Szymborska, Olga Tokarczuk, Tadeusz Różewicz, Ewa Lipska, Ryszard Kapuściński, Ryszard Krynicki, Stanisław Lem. Miembro honorífico de la Asociación de Escritores Polacos. Medalla de plata al Mérito Cultural “Gloria Artis” del Ministerio de Cultura polaco. Cruz de Oficial de la Orden del Mérito Civil de España. Galardonado en 2024 con el Premio Internacional “Transatlantyk” otorgado por el Instituto del Libro Polaco (Ministerio de Cultura), máximo reconocimiento que Polonia otorga a la labor de los traductores y divulgadores de la literatura polaca. Ha sido miembro del jurado de premios literarios de carácter internacional como el Wisława Szymborska o el Ryszard Kapuściński. Miembro del Consejo Programático del Festival Miłosz.