Limericks
Traducción del inglés por Vanesa Fusco
Texto original de Edward Lear
Edición por Daniela Arias
Imagen: from A Book of Nonsense © Royal Academy of Arts, London

Había un hombre de tez muy añeja,
que miraba aburrido una abeja;
le preguntan si zumba,
y responde: “¡Retumba!
¡Una bestia! ¡Gigante esta abeja!
Había un hombre en una barcaza,
de nariz más bestial que una casa;
pero cuando pescaba,
una luz apoyaba,
y veía los peces rondar la barcaza.


A un anciano de Villamondriz,
un lorazo le hirió la nariz.
Como eso fue triste,
le contaron un chiste,
que animó al de Villamondriz.
Un anciano chillaba a lo loco
cada vez que lo alzaban un poco:
le sacaron las botas
y le dieron compotas,
y volvieron a alzarlo otro poco.


Una dama de blanco vestido
contemplaba la noche sin ruido.
Pero al ver a los búhos,
un vacío profundo
agobió a la de blanco vestido.

There was an Old Man in a tree,
Who was horribly bored by a bee;
When they said, “Does it buzz?”
He replied, “Yes, it does!
It’s a regular brute of a bee!”
There was an old man in a barge,
Whose nose was exceedingly large;
But in fishing by night,
It supported a light,
Which helped that old man in a barge.


There was an old man of Dunrose;
A parrot seized hold of his nose.
When he grew melancholy,
They said, “His name’s Polly,”
Which soothed that old man of Dunrose.
There was an old man who screamed out
Whenever they knocked him about;
So they took off his boots,
And fed him with fruits,
And continued to knock him about.


There was a young lady in white,
Who looked out at the depths of the night;
But the birds of the air,
filled her heart with despair,
And oppressed that young lady in white.

There was an Old Man in a tree,
Who was horribly bored by a bee;
When they said, “Does it buzz?”
He replied, “Yes, it does!
It’s a regular brute of a bee!”
Había un hombre de tez muy añeja,
que miraba aburrido una abeja;
le preguntan si zumba,
y responde: “¡Retumba!
¡Una bestia! ¡Gigante esta abeja!

There was an old man in a barge,
Whose nose was exceedingly large;
But in fishing by night,
It supported a light,
Which helped that old man in a barge.
Había un hombre en una barcaza,
de nariz más bestial que una casa;
pero cuando pescaba,
una luz apoyaba,
y veía los peces rondar la barcaza.

There was an old man of Dunrose;
A parrot seized hold of his nose.
When he grew melancholy,
They said, “His name’s Polly,”
Which soothed that old man of Dunrose.
A un anciano de Villamondriz,
un lorazo le hirió la nariz.
Como eso fue triste,
le contaron un chiste,
que animó al de Villamondriz.

There was an old man who screamed out
Whenever they knocked him about;
So they took off his boots,
And fed him with fruits,
And continued to knock him about.
Un anciano chillaba a lo loco
cada vez que lo alzaban un poco:
le sacaron las botas
y le dieron compotas,
y volvieron a alzarlo otro poco.

There was a young lady in white,
Who looked out at the depths of the night;
But the birds of the air,
filled her heart with despair,
And oppressed that young lady in white.
Una dama de blanco vestido
contemplaba la noche sin ruido.
Pero al ver a los búhos,
un vacío profundo
agobió a la de blanco vestido.
Conocí a Edward Lear en un taller de traducción de poesía dictado por el traductor argentino Pablo Ingberg hace muchos años, y quedé fascinada con sus limericks. O mejor dicho, quedé fascinada con la tarea de traducirlos. Tengo una debilidad por la literatura infantil y su traducción, porque a diferencia de lo que algunos creen, es la que más desafíos creativos suele presentarme. Y Edward Lear cumple todos los requisitos: poemas con metro y rima, totalmente disparatados, ligados a una ilustración inmodificable. ¡Diversión asegurada!
Lear, maestro inglés del disparate y el sinsentido, escribió e ilustró A Book of Nonsense entre 1846 y 1861, en un principio para entretener a los bisnietos y sobrinos nietos del conde de Derby de aquel entonces. Luego publicó otros libros de nonsense, como More Nonsense Pictures, Rhymes, Botany, etc. (1872), en los que también incursionó en poemas más complejos y textos en prosa. En esta ocasión, traduje cinco limericks, uno más absurdo que el otro, tomados de los dos libros aquí mencionados. Me propuse mantener la forma del original en cuanto a métrica y rima, sin descuidar el “sentido” para que no se pierda la relación con la ilustración. Ya dirán ustedes si logré mi cometido.
Cuatro de estos limericks fueron el fruto de un taller de traducción de literatura infantil dictado en Buenos Aires por Eleonora González Capria y Francisco Gorostiaga. Cuando me propusieron traducir algunos limericks de Lear para uno de los encuentros, mi respuesta fue un rotundo “¡Sí!”, porque cuando me piden este tipo de trabajos, es como si me invitaran a jugar. No tengo dudas de que, cuando traducimos literatura infantil, no traducimos solamente para los peques que van a leer nuestra versión, también traducimos para los niños que alguna vez fuimos… y que quizá no dejamos de ser.
Vanesa Fusco es una traductora argentina de inglés egresada del I. E. S. en Lenguas Vivas “J. R. Fernández” y magíster en traducción por parte de la Universidad de Belgrano, donde también enseñó traducción literaria durante diez años en su programa de maestría. Traduce narrativa, novelas gráficas, poesía y literatura infantojuvenil, además de libros de texto y no ficción, para editoriales y autoras independientes de Argentina, España, Estados Unidos y Canadá. Recibió el premio Destacados de ALIJA 2022 por su traducción de la novela en verso Treinta me habla de amor de Alessandra Narváez Varela, publicada por VRYA, y formará parte de la Lista de Honor IBBY 2026 por su traducción de A de rinoceronte de Harriet Russell, publicada por Limonero.

