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Carta para Yanga, de Ariana de seis años

por Ariana brown, traducción de Laura Yolanda Calderón

Traducción del inglés por Laura Yolanda Calderón
Texto original de Ariana Brown
Edición por Daniela Arias
Imagen: What Love Is? © David Álvarez (tlacuiloa)

Yanga quiero saber cómo eres. Puedes mandarme una foto
por favor. No tenemos corredor pero te puedes sentar en el escalón de la puerta de entrada
hasta que llegue a casa. Sabías que una vez mi mamá y yo llegamos a la casa
y la gata había desenterrado la mata de mi mamá y se había sentado en la tierra
en una matera de barro rojo. Cuando se paró había sangre en el suelo.
¿Alguna vez has visto a alguien nacer? Me gustaría conocer a tu familia.
Pero tal vez primero solo tú y yo vale. ¿Tienes jardín?
Qué cosas cuidas además de a mí. Me recuerdas a Nono.
Nunca hablaba mucho pero al final yo sabía que estaba ahí.
Una vez la Abuelita y yo compramos duraznos en el mercado
y me paré en la cocina y pelé los duraznos con la boca
y dejé que el jugo se me escurriera hasta los codos. Pensé que estaba sola
hasta que me di la vuelta y Nono simplemente sacudió la cabeza y dijo
que me comí todos los duraznos y no le dejé ni uno a él.
Se rio pero me sentí mal. Y pegajosa. Si alguna vez vienes de visita, me voy a comportar muy bien. ¿Tienes una fruta favorita?
Me puedes decir cuando recibas esto. De verdad quisiera esas fotos.

Letter to Yanga, from Six-Year-Old Ariana

Yanga I wanna know what you look like. Can you send me a picture
please. We don’t have a porch but you can sit on the step by the front door
until I come home. You know one time my mom and I came home
and the cat had clawed out my mom’s plant and sat in the dirt
in a terra cotta pot. When she stood there was blood in the soil.
Have you ever seen someone being born? I would like to meet your family.
But maybe first just you and me okay. Do you have a garden?
What do you tend to besides me. You remind me of Popo.
He never said much but eventually I knew he was there.
One time Granny and I bought peaches at the market
and I stood in the kitchen and peeled peaches with my mouth
and let the juice go down to my elbows. I thought I was alone
‘til I turned around and Popo just shook his head and said
I ate all the peaches and didn’t leave not one for him.
He laughed but I felt bad. And sticky. I will be on my best behavior
if you ever come to visit. Do you have a favorite fruit?
Can you let me know when you get this. I really want those pictures.

(Tomado de https://www.arianabrown.com/poem.)

Letter to Yanga, from Six-Year-Old Ariana

Yanga I wanna know what you look like. Can you send me a picture
please. We don’t have a porch but you can sit on the step by the front door
until I come home. You know one time my mom and I came home
and the cat had clawed out my mom’s plant and sat in the dirt
in a terra cotta pot. When she stood there was blood in the soil.
Have you ever seen someone being born? I would like to meet your family.
But maybe first just you and me okay. Do you have a garden?
What do you tend to besides me. You remind me of Popo.
He never said much but eventually I knew he was there.
One time Granny and I bought peaches at the market
and I stood in the kitchen and peeled peaches with my mouth
and let the juice go down to my elbows. I thought I was alone
‘til I turned around and Popo just shook his head and said
I ate all the peaches and didn’t leave not one for him.
He laughed but I felt bad. And sticky. I will be on my best behavior
if you ever come to visit. Do you have a favorite fruit?
Can you let me know when you get this. I really want those pictures.

Carta para Yanga, de Ariana de seis años

Yanga quiero saber cómo eres. Puedes mandarme una foto
por favor. No tenemos corredor pero te puedes sentar en el escalón de la puerta de entrada
hasta que llegue a casa. Sabías que una vez mi mamá y yo llegamos a la casa
y la gata había desenterrado la mata de mi mamá y se había sentado en la tierra
en una matera de barro rojo. Cuando se paró había sangre en el suelo.
¿Alguna vez has visto a alguien nacer? Me gustaría conocer a tu familia.
Pero tal vez primero solo tú y yo vale. ¿Tienes jardín?
Qué cosas cuidas además de a mí. Me recuerdas a Nono.
Nunca hablaba mucho pero al final yo sabía que estaba ahí.
Una vez la Abuelita y yo compramos duraznos en el mercado
y me paré en la cocina y pelé los duraznos con la boca
y dejé que el jugo se me escurriera hasta los codos. Pensé que estaba sola
hasta que me di la vuelta y Nono simplemente sacudió la cabeza y dijo
que me comí todos los duraznos y no le dejé ni uno a él.
Se rio pero me sentí mal. Y pegajosa. Si alguna vez vienes de visita, me voy a comportar muy bien. ¿Tienes una fruta favorita?
Me puedes decir cuando recibas esto. De verdad quisiera esas fotos.

Tal vez un poco más de contexto sea necesario para comprender los matices de esta obra en la que la voz de una niña de 6 años se dirige con inocencia, pero también con una perspectiva situada específica, hacia una figura quizás equivalente a la de Benkos Biohó del Palenque de San Basilio aquí en Colombia. Este poema epistolar de Ariana Brown tiene como destinatario a Gaspar Yanga, un hombre africano esclavizado en México a finales de los años 1500. Tras liderar una revuelta de esclavos y escapar a una comunidad de cimarrones en Veracruz, Yanga y su gente lucharon contra la reconquista española durante treinta años. En 1609, la corona española le concedió tierras y libertad a Yanga y su pueblo, quienes conformaron uno de los primeros asentamientos africanos libres de las Américas. En el mismo lugar aún existe el pueblo llamado Yanga. El personaje y la niña que lo interpela, la misma Ariana Brown de 6 años, permanecen conectados a lo largo de los siglos, por un lado, debido a su origen negro; por otro, dada su relación histórica con México: la de la narradora a través de su ascendencia familiar y la de Yanga a través de su esclavización. Ariana Brown es una poeta queer negra de origen mexicano nacida en San Antonio, Texas. Ha sido autora de varias colecciones de poesía y su trabajo explora el cruce de la experiencia queer y negra en espacios Mexicoestadounidenses, la niñez de las niñas, la soledad y el cuidado. Para saber más sobre la autora, recomiendo visitar su cuenta de Instagram: @arianathepoet.

Laura Yolanda Calderón Benítez es Profesional en Lenguajes y Estudios Culturales, y Magíster en Literatura de la Universidad de los Andes. Ha sido docente de inglés y portugués en educación superior, y actualmente se desempeña como documentadora técnica y traductora en el área de tecnología y desarrollo de software. También trabaja como traductora freelancer de artículos académicos y contenido audiovisual de ciencias sociales y humanidades. En su tiempo libre es una lectora ávida de fantasía y ciencia ficción, novelas y poesía. El traductor, para Laura, es un autor que se dedica a escribir puentes entre mundos.